—No te creo nada, Damián. ¿Podrías soltarme, por favor? Quiero estar en casa de mis padres a ver si puedo respirar de tanta crueldad.
—Puede que sea cruel vivir a mi lado, pero si dejas a un lado tu resentimiento, podrías ver mejor el panorama —la suelta y sale de la mansión, dejándola aún más confusa.
Lo peor de todo fue ir en el auto junto a él, y que el silencio reinara. Para ella, eso no era agradable; le generaba ansiedad, mientras que Damián deseaba poder saber los pensamientos de Alice, p