—Señor, la señora tiene razón —susurra Miguel—. Dylan es una alimaña, por favor que tu desespero por encontrar al culpable no te haga perder la cabeza. Seguramente él va a querer manipular. —Miguel vuelve a mirar a Dylan, una mirada llena de desprecio hacia él por todo lo que ha hecho—. Me retiro, señor Anderson, estaré afuera a sus órdenes. —Al decir eso, con una postura firme, sale, dejando a Damián y Dylan a solas.
—Tu asistente de m****a es una plaga —comenta Dylan—. Si no lo hubieras dejado