GREY
La fuerza de la explosión me golpea contra la ventana. Mis oídos se
sienten como si estuvieran llenos de algodón. No puedo oír a los hombres gritando. Sólo siento el ruido de los pies corriendo y el temblor del motor del camión.
Un chillido agudo se instala en mi cabeza, y mi corazón late fuera de mi pecho. Jadeo por respirar, luchando por orientarme a través del caos.
El camión se encuentra sobre el lado del conductor, donde mi cabeza chocó contra la ventana. Subo sobre el asiento, hacien