Mundo de ficçãoIniciar sessão—He oído que te vas a casar —dijo Leo, con la mirada perdida en la ventana, dándome la espalda mientras yo le miraba desde el desayunador de la cocina.
—Pues lo cierto es que hay planes de boda —admití, girando la naranja entre mis manos.
Habíamos pasado cinco años separados y, ahora que de nuevo estábamos juntos, no éramos capaces de mirarnos a la cara. Aunque tampoco éramos capaces de sepáranos; de ser así alguno de los dos hubiera dejado la cocina ya.
—¿Te felicito,







