Mundo ficciónIniciar sesión—Buenos días, señorita María —saludó Dan un tanto desconcertado al verme entrar en la cocina cerca de las seis de la mañana.
—¿Buenos días? —pregunté molesta—, son pésimas madrugadas. No he podido pegar el ojo en toda la noche. Estoy cansada, me duele la cabeza, pensé toda la noche y aún no sé qué hacer… ¿Qué me recomienda, Dan?
—Un







