Capítulo 27 FURIA Y CASTIGO
Gabriel despertó satisfecho, su cuerpo aún impregnado del aroma de Isabela. No podía evitar mirarla mientras dormía, con su piel desnuda apenas cubierta por las sábanas. Su cabello oscuro caía desordenado sobre la almohada, y sus labios ligeramente entreabiertos lo tentaban a besarla de nuevo.
Sin embargo, el placer de la noche anterior no podía distraerlo de sus negocios. Había un problema en uno de sus clubes nocturnos, algo que requería su presencia inmediata. Se