Capítulo 26: Reclamándola sin límites
Gabriel se apoyó en los codos, contemplando el cuerpo tembloroso de Isabela bajo él. Su piel ardía, sus labios estaban entreabiertos, su respiración entrecortada. Era un maldito pecado verla así, completamente rendida, suya.
-Mírate... -susurró con voz grave, deslizando los dedos por su mejilla y bajando hasta su cuello.
Isabela intentó desviar la mirada, pero él tomó su mentón con firmeza.
-No me bajes los ojos, Bella. Quiero que veas lo que me haces -su t