Capítulo 49 – El deseo contenido
Las noches en la mansión se habían vuelto una prueba de fuego para Gabriel Montenegro. Isabela dormía a su lado, su respiración tranquila, su cuerpo relajado, y él... él luchaba contra sus propios instintos.
Por mucho que intentara contenerse, no podía dejar de mirarla. La luz tenue de la habitación iluminaba su piel dorada, el cabello revuelto sobre la almohada. Era una tentación viviente.
Quería tocarla.
Quería hacerla suya otra vez.
Desde su regreso, había si