CAPÍTULO 46. Domando yeguas indóciles...
Rafael:
Por último, saludé al abogado y al propietario del Harás. Este miraba embelesado a Sofía, lo cual no me gustó. Por esta razón, me ubiqué a un lado de ella y en ningún momento me separé de esta. Le pedí al abogado, que aligerara el trámite para sacarlos de ahí.
Ella se veía regia con su traje de sastre y un top que dejaba ver su delgada y esbelta cintura, puesto que llevaba la chaqueta desabotonada. Ella combinó el calzado, cinturón, bolsa y top de un color fucsia llamativo, ante el