Capítulo 8. ¿Me montaste los cuernos?
Tamara sintió terror al ver la expresión molesta de Joel, intentó liberarse del agarre de su esposo, pero él la sujetó con más fuerza.
—¡Quédate quieta! Habla de una m4aldita vez ¿Te quedaste muda? ¿No tienes nada qué decir? ¿Por qué andas vestida como una furcia? —Joel escupió las palabras con rabia.
Tamara temblaba de miedo, pero trató de mantener la calma. No quería que su esposo la viera débil.
—Yo… me vestí así porque quería darte una sorpresa… gustarte —respondió ella con voz aparentement