Liora
Ronan alarga la mano hacia mí.
Grande. Cálida. Un poco temblorosa, como si él también estuviera conteniendo algo.
—Liora… —su voz baja vibra en mi pecho—. ¿Estás preparada?
Lo miro.
No sé si estoy preparada para nada en este mundo nuevo.
Pero sí sé esto:
Quiero intentarlo.
Pongo mi mano en la suya.
Él la envuelve con tanta suavidad que me sorprende. Como si mis dedos fueran un secreto frágil que teme romper.
Ronan se pone de pie y me guía hacia la salida de la enfermería. La puerta se abr