Narrado por Ronan
Salir de la habitación donde está Liora es, sin exagerar, un acto de tortura. Mis pasos pesan como si el suelo quisiera retenerme… o quizá sea mi propio lobo, furioso, golpeando mi mente para obligarme a volver con ella.
No “nuestra” omega.
Liora.
Y aun así… cada vez que inhalo su olor a nieve y fuego suave, Barack —mi lobo, mi sombra, mi instinto— ruge un único mandamiento:
«Protégela. Vigílala. Regresa.»
Mis manos tiemblan. Las venas se tensan. El cambio amenaza c