—¡Andrea! —Miguel elevó la voz.
Julieta, muy oportunamente, comenzó a llorar de nuevo.
—Miguel, hay mucha gente mirando. Dejémoslo así. Digamos que me caí por accidente, que no tiene nada que ver con Andrea.
Cuanto más conciliadora se mostraba ella, más furioso se ponía Miguel.
Los espectadores, algunos reconociendo a los protagonistas, empezaron a murmurar entre sí.
—¿No es ese el de los Hernández?
—Esto es un marido celebrando el cumpleaños de su amante, mientras su esposa aparece con su propi