Andrea arqueó una ceja. Ciertamente, el perfume de esas dos mujeres casi la había asfixiado.
—¿Qué pasa? ¿No te sientes cómoda en este tipo de eventos?
Vicente la llevó a un sofá cercano para que descansara.
Andrea negó con la cabeza: —No es eso.
En realidad, de pequeña le encantaban estos ambientes animados. Cada vez que sus padres asistían a un cóctel, ella insistía en acompañarlos.
Siempre elegía cuidadosamente su vestido.
Incluso en su fiesta de mayoría de edad a los dieciocho, donde se enam