Ante el avance intimidante de Andrea, Julieta retrocedió tambaleándose hasta caer sentada en la silla, quedándose sin palabras.
Andrea continuó: — Quitarle el marido a otra y todavía sentirse tan orgullosa... debe ser difícil. He visto gente sin vergüenza, pero alguien tan descarada como tú es difícil de encontrar.
Al escuchar esto, Julieta temblaba de rabia.
Miguel fruncía el ceño, sin saber si debía intervenir.
Vicente, Tomás y Diana observaban la reacción de Andrea con evidente aprobación, as