Vicente sonrió con desdén, pensando que algunos realmente no conocían sus límites.
En ese tenso momento de confrontación, el camarero finalmente regresó acompañado del gerente.
El gerente dirigió su mirada primero hacia Miguel, inmediatamente sonriendo servilmente.
— Ah, señor Hernández, ¿qué sucede? Cualquier problema podemos resolverlo hablando. Lo importante es que todos estén a gusto.
Al escucharlo, Miguel mantuvo una expresión fría. Ximena se adelantó con su actitud prepotente.
— Por fin ap