Nora hizo una pausa y continuó.
—Todos tenemos la tendencia a ver el mundo con prejuicios, dando por hecho que un estudiante aplicado y obediente siempre tendrá buenas intenciones, mientras que alguien que sale a bares y le gusta divertirse debe ser de dudosa moral. Pero la realidad no es así.
—Con frecuencia vemos en diversos casos cómo estudiantes ejemplares, siempre obedientes, desarrollan mentalidades retorcidas y cometen asesinatos, mientras que jóvenes problemáticos recogen animales callej