Eran fotografías de Rafaela divirtiéndose con sus amigos en un bar.
Salvador se puso de pie.
—Como todos pueden ver, aunque la demandada es una joven, hemos interrogado a sus compañeros y amigos, y tenemos pruebas directas de que no es la estudiante inocente que dice ser, sino que frecuenta lugares como bares.
—Incluso la noche del incidente, la reunión mencionada tuvo lugar en el bar de la universidad. Todos sabemos que los bares no son lugares de alta seguridad. Por supuesto, no estamos diciendo que todos los que van a bares sean malas personas, pero hay que admitir que entre quienes frecuentan estos lugares regularmente, no son pocos los que llevan vidas privadas desordenadas.
Salvador mostró entonces fotos del joven.
El chico sentado en la biblioteca, jugando baloncesto con compañeros en la cancha y su excelente expediente académico.
—Lo que ven ahora son pruebas relevantes que obtuve de los amigos y profesores de mi cliente. No es difícil ver que mi cliente siempre ha sido un estu