Andrea pensó que hasta en la infidelidad de Miguel con Julieta había tenido parte de culpa.
Y ahora, que se viera obligada a disculparse con ella le producía una satisfacción indescriptible.
No podía contener la sonrisa en su rostro.
Después de un rato, Andrea se dio cuenta y rápidamente borró la sonrisa mirando a Vicente.
— ¿No pensarás que soy maliciosa y astuta? Normalmente no soy así...
No era bueno que su jefe viera este lado suyo.
Vicente, viendo que apenas se daba cuenta, no pudo evitar s