Viendo su actitud, Andrea decidió no discutir con ella.
— Si no estás de acuerdo con mi método, puedes negarte a disculparte. Nos veremos directamente en el tribunal.
— ¡Tú...! —Ximena temblaba de furia.
Sus ojos estaban completamente enrojecidos, y Miguel también tenía una expresión extremadamente incómoda.
Pero no tenían escapatoria. Ximena solo pudo mirar con rabia la carta de reflexión y compromiso en sus manos.
Vicente comenzó a grabar, y Andrea la observaba atentamente.
No quería perderse