—Sobrevivió a las peores pesadillas entonces —añadió—. No tienes ni idea. Una vez que se sienten demasiado cómodos, se convierten en los peores monstruos. No puedo olvidar sus rostros. Eran personas horribles. —Hizo una pausa, respirando profundamente—. Aunque sé que debe haber quedado traumatizada, me alegro de que no llegaran al punto que llegaron conmigo. —La forma en que hablaba no sonaba como la misma Yuvonne que yo conocía.
Se veía diferente y conmocionada. La culpa había estado creciendo