El invierno llegó temprano ese año, cubriendo Luna Plateada con nieve que transformaba el territorio en paisaje de cuento.
Los bebés, ahora con quince meses, estaban fascinados por la nieve. Kaela intentaba comerla constantemente. Marcus y Celeste la observaban con cautela científica. Orion simplemente se sentaba en ella, dejando que cubriera su regazo mientras sus ojos cambiaban de color.
Fue durante una de estas mañanas nevadas cuando Erik pidió audiencia privada con Dante.
—Por supuesto —Dan