Helena tenía la mente dispersa.
Frente al espejo del tocador de su baño, se talló los labios con una toallita desmaquilladora. El labial negro fue difícil de retirar, pero más difícil fue olvidar aquellos ojos color miel del hombre que la salvó.
No fue la primera vez en que encontraron.
Al llegar a casa, cuando la adrenalina bajó, recordó que se habían conocido por primera vez en la conmemoración del pintor nacional.
Y actuó igual, como si él la conociera.
Helena buscó en su memoria, pero no enc