Los ojos de Helena se enfocaron en la enorme televisión con incredulidad.
Sabía de antemano los efectos del cargamento adulterado que intercambiaron con la ayuda de los Smith.
Solo que no pensó que los efectos secundarios fueron tan terribles en los humanos.
―Esto fue exitoso ―dijo Gloria desde el escritorio de su enorme oficina en la mansión.
Helena la miró con incredulidad. Asombrada de cómo su suegra no sintiera un atisbo de empatía por los humanos que sufrieron fuertes alergias en la piel p