Necesito aire y agua.
Me escabullo hacia la casa con la excusa de ayudar con algo, pero en realidad solo quiero alejarme un momento del jardín, de las miradas cómplices, de los comentarios disfrazados de chistes. Todo me parece demasiado real. O tal vez soy yo, que no sé cómo sostener esta nueva versión de mí, la que se acuesta con Alejandro y se siente diferente después.
Camino por el pasillo en silencio, hasta llegar a la cocina. Está medio a oscuras, apenas entra luz por la ventana que da al