La masajista aplaude suavemente, dándonos por finalizada la sesión.
—¡Muy bien, pareja! Creo que lo lograron bastante bien —dice con una sonrisa satisfecha—. ¿Ven? Nada como un poco de confianza y conexión para un masaje exitoso.
Alejandro abre los ojos y se incorpora con lentitud, pasándose una mano por el cuello.
—Sí… maravilloso —murmura con voz monótona, aunque por su expresión, tengo la sensación de que aún está procesando todo lo que acaba de suceder.
Yo, por mi parte, me estiro un poco y