— ¡Suéltalo Tabbitha! —Rugió la feroz bestia detrás de ella.
Sin embargo ella se aferró aún más a Chris descansando su mejilla en la frente de él.
135 apretó los puños, tan lleno de impotencia y desasosiego.
¿Por qué su mujer estaba tan preocupada por ese otro macho?
Maldijo una y mil veces al verla llorar de preocupación y se sintió como un monstruo, él debía consolarla, ese era su deber.
135 dio un paso hasta ella pero justo en ese momento la oscuridad lo abordó.
Al despertar descubrió q