—No me gusta nada esto Tabbitha, no quiero que te vayas otra vez —gruñó por encima vez el macho.
Caminaba por toda la celda como un tigre marcando y Tabbee no sabía cuánta razón tenía al pensar eso.
— ¡¿No ves que estamos privados de libertad?! ¡No puedes impedir que me vaya! —Gritó furiosa.
Ya había pasado un mes desde que estaban encerrados y el cautiverio no la tenía de buen humor en absoluto, por el contrario habían días que se despertaba absolutamente irritable, como ese día, o tremendam