—Yo me quedo con ella doctora —habló con timidez Ángela aferrándose a su mano caliente.
Su petición la despertó enseguida, si ella estaba allí y April decía algo…
¡Era inconcebible! Ángela era muy inteligente y estaba segura entendería rápidamente que estaba enferma.
—No, quiero que vayas afuera Ann, por favor.
La rubia frunció el ceño sin embargo suspiró y terminó asintiendo obedeciendo a su hermana mayor, como siempre lo hacía.
Cuando ambos salieron April la miró y su máscara de seriedad se c