Pov Amaya
Despierto y observo mi habitación iluminada por la luz del día.
No se escucha nada afuera, tampoco puedo contactar con nadie.
¡Esto es extraño!
Me coloco una bata antes de salir, recorro los pasillos por donde se filtra la luz del sol.
Al llegar abajo, abro las puertas que conducen afuera.
No hay nadie, absolutamente nadie alrededor.
Confundida avanzo por las solitarias calles de mi manada, no hay niños corriendo de un lado a otro, no hay personas en las calles vendiendo flores