Pov Amaya
Ahora nos rodea de nuevo un bosque y ya sin soportarlo más, caigo en el suelo sintiendo que voy a morirme.
¡Otra vez!
Cuando no son las condenadas bebidas amargas, son las morideras a cada rato.
Mendiga Diosa desgracia.
Siento una lengua suave lamiendo mi sangre y con lo mal que me siento ni para que luchar.
Siento unos brazos fuertes que me levantan y solo me acomodo más en su pecho.
Cuando se me pase el malestar, voy a golpearlo hasta que me canse.
—Cachorra, ya deja de pla