Pov Amaya
Vi como se convertía en lobo y corría de regreso. Yo solo me quedé parada en el mismo lugar donde me dejó.
No podía creerlo. Era libre, por fin era libre.
"La Diosa sí te escuchó", esas palabras resonaban en mí. Cierro los ojos y con un susurro le digo: —gracias Diosa Selene, por no dejarme morir.
Escuché un aullido a los lejos y fue como si un balde de agua fría me cayera encima.
¿Notaron qué no estoy?, ¿vienen por mí? ¡No, no!, prefiero morir antes que eso pase.
Empiezo a corre