VICTORIA
Estoy sentada en la sala de la casa de Zarco, con sus padres frente a mí. Mi corazón late con fuerza en mi pecho, y puedo sentir las mariposas revoloteando en mi estómago. Sé que tengo que confesarles una verdad, una verdad que puede cambiar todo.
Miro a Zarco, que me sonríe tranquilizadoramente, pero puedo ver la preocupación en sus ojos. También él sabe que esto no va a ser fácil.
Sus padres me miran con expectación, sin saber qué está por venir. Me siento como si estuviera a punto d