VICTORIA
Estoy en un bosque tenebroso, rodeada de árboles que parecen extender sus ramas hacia mí como dedos esqueléticos. El frío es intenso, me penetra hasta los huesos. La oscuridad es total, no puedo ver nada más allá de unos pasos. Me siento como si estuviera caminando a través de una niebla espesa, sin saber qué hay delante de mí.
Los árboles parecen cerrarse sobre mí, sus ramas crujen y se inclinan hacia abajo, como si estuvieran tratando de atraparme. El viento susurra entre las hojas,