MORGANA
Mientras mis ojos arden de ira, mis manos se mueven con una fuerza incontrolable, destruyendo todo a mi paso. La sala, todo lo vuelvo mierda, ya que mis pensamientos me recordan mi fracaso, mi debilidad, se desmoronan bajo mis dedos. La madera se astilla, el metal se dobla, y yo siento un grito de rabia creciendo en mi pecho.
Mis padres me miran, horrorizados, pero no pueden detenerme. No pueden calmar la tormenta que se ha desatado dentro de mí. Todo se derrumba, todo se destruye, y yo