Adalet llegó al pueblo con el corazón un poco más ligero, aunque la tensión de su situación con Alfa Zefor aún pesaba en su mente.
La hembra caminó por las calles empedradas, observando a la gente que pasaba.
Al llegar cerca de una enorme fuente en el centro, vio a sus gemelos, Draven y Alaric, jugando alegremente con el agua, y rodeados de dos omegas niñeras que los cuidaban.
Sonrió al ver a sus amados bebitos.
—¡Hola, mis amores!~ —gritó la hembra, acercándose a ellos rápidamente.