La risa de Lyanna estalló en el bosque como un trueno seco, rebotando entre los troncos y enredándose en mis oídos como una cadena que quería arrastrarme hacia su juego. Sonaba como una carcajada de victoria, impregnada de burla y veneno.
Se llevó una mano a la mejilla encendida y la acarició lentamente, con la misma delicadeza con la que alguien saborearía un recuerdo dulce. Sonreía, y en esa sonrisa había algo que me revolvía el estómago… no era dolor lo que veía en ella, sino una satisfacci