Capítulo 144.
—¿Se fue? —pregunté, todavía mirando el portal que comenzaba a cerrarse.
Mamá se encogió de hombros, con esa tranquilidad que solo ella podía tener incluso cuando las cosas eran… extrañas.
—Dijo que no lo necesitábamos y se marchó.
Fruncí el ceño.
—Extraño —murmuré—. ¿Habrá tenido una visión?
—Quizá… —respondió pensativa—. O quizá simplemente esté buscando su lugar ahora que por fin terminamos el trabajo. Tu padre está a dos segundos de picarse los ojos de aburrimiento.
No pude ev