Capítulo 144.
—¿Se fue? —pregunté, todavía mirando el portal que comenzaba a cerrarse.
Mamá se encogió de hombros, con esa tranquilidad que solo ella podía tener incluso cuando las cosas eran… extrañas.
—Dijo que no lo necesitábamos y se marchó.
Fruncí el ceño.
—Extraño —murmuré—. ¿Habrá tenido una visión?
—Quizá… —respondió pensativa—. O quizá simplemente esté buscando su lugar ahora que por fin terminamos el trabajo. Tu padre está a dos segundos de picarse los ojos de aburrimiento.
No pude evitar sonreír ante la imagen.
—Lo imagino.
Durante las últimas semanas, mamá y papá se habían encargado de coordinar a las hembras humanas, acomodar a los cachorros nuevos y negociar con las manadas restantes. Habían trabajado sin descanso, y aun así… todo estaba en orden. Demasiado en orden.
Era increíble que hubieran logrado organizarlo todo tan rápido.
Así que ahora, de repente, ya no había incendios que apagar, ni disputas urgentes, ni crisis que resolver. Los días anteriores, tan lle