Capítulo 114.
Volver a la conciencia era como intentar nadar hacia la superficie con los pulmones llenos de piedra. No sabía dónde estaba, ni cuánto tiempo había pasado desde que caí, ni siquiera si seguía entera. Solo sabía que… dolía. Todo dolía de un modo extraño: no como una herida, sino como si algo dentro de mí estuviera siendo drenado gota a gota.
Y luego entendí por qué.
Porque literalmente lo estaba.
Había un pinchazo en mi brazo. O dos. Tal vez tres. No tenía fuerza para girar la cabeza, pe