Orion
Mientras pienso en cómo lograré dar con el niño, cuando tiene tanto poder y, además, anda en compañía de Zara, uno de mis guerreros que ha logrado sobrevivir, se levanta en su forma humana, tambaleante, alzando la mano frente a mí. En ella sostiene un oscuro mechón de cabello.
—¿Qué es eso? —pregunto, frunciendo el ceño.
—Logré arrancárselo al niño. No estoy seguro, pero, tal vez, pueda servirnos para seguir su rastro.
Al escuchar esto, mis ojos se abren de par en par por un momento.
—