Capítulo 48: Inesperado.
El polvo, aun se hallaba apoderado de muchos de los rincones de aquella vieja mansión, y vagando con los pies descalzos sobre el mármol que antaño, quizás, había sido brillante, Génesis recorría los solitarios pasillos llenos de cuartos cerrados que seguramente guardaban mil recuerdos. Había visto a Artem Kingsley sollozando ante aquella hermosa dama en su pintura, a quien amorosamente llamó madre, y verlo tan solitario, triste y vulnerable, la hizo sentirse confusa.
Aquel Alfa era poderoso; im