Capítulo 36: Desafíos.
La Luna creciente brillaba en lo alto, y bajo su tenue luz, el pasto verde de los prados, parecía resplandecer. Las luces del auto Génesis, iluminaban el camino a duras penas, y sin detenerse, la albina sentia que su joya lunar le quemaba el pecho.
Llegando a aquel pueblito en medio de la noche, rápidamente Génesis bajo de su vehículo y corrió para tocar la puerta de la casa de su única amiga, quien rápidamente le abrió.
— Génesis, ¿Qué ocurrió? — cuestionó Benazir, que asustada estaba sorpren