Capítulo 37: De la madrugada al amanecer.
En medio de la noche, Génesis regresó a su hogar en la mansión Montefeltro. Estaba asustada; nerviosa de lo que sus sueños húmedos y morbosos le mostraban, y, si no era eso, entonces sería asaltada por las pesadillas. Acostándose sobre su cama apenas después de ponerse el pijama, la loba blanca sintió el efecto calmante de aquel te, y paulatinamente se quedó dormida, apenas reparando en la hora ya cercana al amanecer.
Desde la penumbra de su habitación, los ojos ámbar de Artem Kingsley la obser