Capítulo 153: Su propiedad.
Aquel alto edificio de departamentos, yacía completamente iluminado, tal y como aquellas ruidosas calles de New York lo estaban. Giles Levana caminaba hacia el lugar en donde, finalmente, encontraría a aquella miserable mujer loba, que lo había seducido intencionadamente, por razones que le eran completamente desconocidas. Escuchando los murmullos sobre él, que aludían a su gran belleza, el lobo blanco se sintió asqueado. Odiaba a la mayoría de los humanos, odiaba su retorcido sentido de bondad