Capítulo 152: Secuestro.
El sol se había asomado ya por detrás de las montañas, y los vampiros se encontraban encerrados en sus oscuros aposentos. Aquellos que reinaban en la penumbra de la noche, la luz del sol jamás tocaría, pues en cenizas sus despojos terminarían. El dios de los cielos eternamente les había negado el día, así como el paraíso, y su eterna existía, los condenados la pasarían huyendo al sol…ese era su destino.
Niccolo Salvatore sabía muy bien hecho, y aprovechando la luz del nuevo amanecer, armado con