Capítulo 154: Furia y demencia.
—¡Lo mataré!, ¡Matare a ese miserable Salvatore y colgaré su cabeza en una lanza! — gritaba Artem completamente fuera de si mirando al muy herido Leopoldo Salvatore.
Leopoldo observó a Artem Kingsley derramando lágrimas de dolor, odio y frustración, y supo que él, sin importar como, rescataría a su amada hija. Estaba herido, casi agonizante por aquella fatal herida en su costado, mientras todos se miraban entre si sin saber que decir o cómo actuar ante aquella tan crítica situación.
Niccolo Sal