Capítulo 15: El deber de un apellido.
Una lluvia repentina y estruendosa caía sobre la ciudad. Las pesadas gotas golpeaban los cristales de sus ventanas, y Niccolo Salvatore miraba el fuego danzando en la chimenea, mientras escuchaba a su padre hablar.
— Pronto habrá una revelación, estoy seguro, y tenemos que estar listos para asumir nuestro deber. — decía el hombre de cabellos canos.
— Yo asumiré tu legado tal y como es mi destino. No podemos permitir que sigan avanzando, ya han ganado bastante territorio en los últimos años. —