Clara
Desperté con una sensación que no reconocí al principio.
Calidez.
Mi cuerpo estaba sobre un colchón blandito, rodeado de sábanas suaves que olían a jazmín y lavanda.
El aire era limpio, fresco. Un rayo de luz se colaba por la ventana alta, acariciando mi piel como una ilusión que no me atrevía a creer.
Por un segundo, sonreí.
Hasta que recordé todo.
Me incorporé de golpe.
La ceremonia. Los gritos. Rowan. La sangre.
Salté de la cama, tambaleándome por el mareo. En ese momento la puerta se