30. Perdonado

Me despierto por el horrible dolor de cabeza que tenía y sumado a eso las puertas del balcón estaban abiertas y yo no tenía una ropa acorde para esta temperatura.

Me voy al baño y frente al espejo puedo ver mi rostro. Cuatro palabras.

Estoy hecha un asco.

Mi rostro estaba destrozado. Mis ojos tenían un color rojizo por haber llorado tanto, las bolsas debajo de mis ojos eran horribles, más aún mi labio partido por intentar reprimir mi llanto.

Suelto
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