44. Misteriosa visita
POV: Annika Klein
Al despertar, todo me daba vueltas. El olor penetrante a antiséptico me revolvió el estómago, y por un instante, creí que iba a vomitar. Lo primero que vi fue mi vientre. Ahí estaba. Seguía ahí. Mis hijos seguían dentro de mí, y ese era el mayor alivio de todos. Mis bebés.
Parpadeé, mareada, y fijé la vista en el techo que parecía girar lentamente sobre mi cabeza. Cerré los ojos con fuerza, respiré hondo y llevé la mano a mi barriga, acariciándola con lentitud, buscando calma